Quieres ser mayor cuando eres pequeño y pequeño cuando eres mayor. Idealizas tu mundo y analizas todo lo que podrías hacer si tus padres se hubiesen apresurado por tí. Pero tú de eso no te das cuenta, eres pequeño, solo quieres correr y correr más.
Ahora y gracias a mi edad de casi 22 años (20 días de calendario para mí feliz NO cumpleaños), que me hacen estar en el medio de la vida, experimento otro curioso antojo. Aparte del ya conocido regreso al pasado y a la niñez, siento de nuevo esa sensación de correr, de seguir siendo más mayor y cumplir el pre-sueño o pensamiento que cada noche me espera: buscar la felicidad compartida. Pero no por ser "más mayor" (como diría un niño de 3 años), la encontrarás antes. Ahora ya sabes que no es así. Todo llega en su momento.
Juega a imaginar tu mundo, pero no corras porque te puedes caer.
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